martes, 7 de abril de 2015

EISENHOWER-FRANCO


Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del texto Más de 500 periodistas extranjeros y españoles, 10 autobuses, 15 cabinas de locución, 110 aparatos telefónicos, siete líneas para fototelegrafiar, decenas de cámaras de cine y televisión y un millón y medio de personas dieron fe, el 21 de diciembre de 1959, de la histórica visita que realizó el presidente Eisenhower a España. Un encuentro con el Caudillo que suele presentarse como el momento de la consolidación del régimen de Franco y la prueba definitiva de que el dictador había conseguido salir del aislamiento que sufría tras la derrota del Eje en la II Guerra Mundial.
 Aquella apertura dio paso a un desarrollo sin precedentes durante la década de los 60 –«El milagro económico español»–, que se había iniciado con la firma del pacto de 1953 con Estados Unidos, continuado dos años después con el ingreso de España en la ONU –que había condenado poco antes al régimen de Franco– y consolidado, por último, con esta visita de Eisenhower, el líder «del mundo libre», el «artífice de la paz».
«Cuando estallaban en el aire los nombres de “Ike” y de Franco, el pueblo de España tanto agradecía a Franco la visita de Eisenhower a Madrid como a Eisenhower el honor que a Madrid ofrecía con su presencia.
España pasó de ser uno de los países más pobres de Europa a crecer, durante la década de los 60, a un ritmo medio del 7%
Aquella entrevista fue un punto de inflexión en la historia de la dictadura: España pasó de ser uno de los países más pobres de Europa,  a crecer, durante toda la década de los sesenta, a un ritmo medio del 7%, solamente superado por Japón. Todo ello provocó un cambió en la economía agrícola por una economía industrial.
La causa de aquella «sincera y amistosa» bienvenida, de aquel abrazo «cálido y afectuoso» entre los dos jefes de Estado, el demócrata y el dictador, fue también el establecimiento de nuevas bases militares estadounidenses en suelo Español, como así subrayó Franco tras el aterrizaje de Eisenhower: «Esta base de Torrejón, construida con el formidable apoyo de los Estados Unidos y albergando en estrecha camaradería las alas españolas y norteamericanas, es un símbolo de nuestra amistad y está erigida bajo un lema que os es, sin duda, muy querido: “Paz es nuestra profesión”».
La imagen de Madrid aclamando al presidente de los Estados Unidos fue resaltada en las cabeceras del «New York Times» –«la mayor recepción desde la que le otorgaron a Eisenhower en la India»–, del «Washington News» y de los demás grandes diarios americanos. «Una de la entrevistas más importantes entre las celebradas por Eisenhower en Europa», aseguraba el «Columbia Boadcasting». El «Washington Post» encabezaba su amplia información también con aquel encuentro: «Franco y la muchedumbre madrileña dan la bienvenida a “Ike”, quien recuerda el papel de España en la fundación del Nuevo Mundo».
La autarquía de los primeros 20 años de dictadura daban paso a un consumismo más propio del estilo de vida «occidental». En 1959 sólo unas pocas familias privilegiadas podían presumir de coche y televisión y a finales de la década un 40% de los españoles ya tenía vehículo y un 85% televisión.
Cambios culturales, económicos y políticos los de aquella década que comenzó con la visita de Eisenhower y que facilitaron el triunfo de la Transición española.


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