lunes, 4 de julio de 2016

TEMA 5 BATALLA DE COVADONGA 722


La batalla de Covadonga tuvo lugar el 28 de mayo del 722 en Covadonga (España), un lugar próximo a Cangas de Onís (Asturias), entre el ejército cristiano de don Pelayo y tropas musulmana. Las tropas de don Pelayo, un pequeño grupo de unos 300 guerreros astures, vascos y gallegos, derrotaron a un ejército regular musulmán capitaneado por Alqama.
Esta refriega o batalla es considera por los historiadores como el inicio del largo proyecto denominado Reconquista, que concluyó el 2 de enero de 1492, cuando Boabdil entregó las llaves de Granada a los Reyes Católicos.
Veremos en esta página, de manera resumida, el periodo desde 711, batalla de Guadalete al 722 batalla de Covadonga. Estos 10 años, es uno de los periodos más oscuros e inicuos de la historia de España
Antecedentes Históricos de la Batalla de Covadonga
 Pelayo era el jefe o espatario de la guardia personal de don Rodrigo. Pelayo y Rodrigo eran primos y pertenecían la linaje de Chindasvinto. El gran rey Chindasvinto tuvo tres hijo, Recesvinto, el primogénito, Teodofredo y Fávila. Don Rodrigo fue hijo de Teodofredo y Pelayo de Fávila.
Pelayo, sobrevive a la batalla de Guadalete y posteriormente se refugia en Toledo. Con el Arzobispo Urbano se retira, buscando refugio, al norte de la Península, cerca de donde había nacido, en Cosgaya.
Muchos nobles se refugiaron en la Septimania Fanca, otros se aliaron directamente con los musulmanes y fueron vasallos suyos. Pero los irreductibles se refugiaron en Asturias.
Cuenta la tradición histórica, que el moro Munuza, gobernador musulmán de la zona, quiso conseguir a la hermana de Pelayo, para lo cual envió a éste a Córdoba como rehén, pero en el verano de 717 Pelayo pudo escaparse y retornar a su querida tierra. Pelayo se opuso al enlace de su hermana con el gobernador y se echó al monte, para buscar refugio en el macizo de los Picos de Europa. Pelayo no era el bandido de la versión musulmana, sino un vengador.
Pelayo acudió a Cangas donde los cristianos sometidos celebraban una asamblea. Pelayo les reprochó un ignominiosos y cobarde comportamiento y les animó a la rebelión ante el opresor musulmán. Aquel grupo de astures irreductibles, decidieron unirse a Pelayo y se alzaron en armas con él. Les convocó a una asamblea general; en ella le reconocieron como caudillo y de esta forma, el antiguo estepario de don Rodrigo, se convirtió en jefe de un levantamiento popular. 
Inicio de la Rebelión Asturiana
Asturias era gobernada y controlada por Munuza desde Gijón. Al principio los astures fueron vasallos, pero poco a poco se fueron convirtiendo en rebeldes populares hasta que dejaron de pagar tributos al gobernador musulmán.
En el 718, los nobles astures a las órdenes del caudillo Pelayo, decidieron recuperar su legitimidad y el territorio perdido. Recuperar Hispania para los Cristianos, su lucha se iba a convertir también en una guerra de religión: la cruz contra la media luna.
Pelayo se niega a seguir pagando tributo, ya no es vasallo de los musulmanes. Se inicia la sublevación con hombres vascos, astures, gallegos, todos ellos dispuestos a levantar su espada contra el invasor musulmán.
La crónica musulmana de Córdoba, habla de unos “asnos salvajes” que se han levantado en el norte de Hispania. Les consideran salvajes, sin educación, bárbaros. Entonces, desde Córdoba se envía un ejército al mando de Alqamapara rendir a los “asnos salvajes”. Alqama era uno de los mejores generales de Muza, había que rendirlos lo antes posibles, no se debía correr riesgos de nuevas sublevaciones.
Entre tanto, Pelayo ampliaba su control sobre la zona desde el valle de Cangas y a inquietar a las guarniciones de Munuza de la comarca. Los nobles se fueron, poco a poco sumando a la rebelión.
Comienza la Batalla de Covadonga
Pelayo, no contaba con muchos medios, entre 200 y 300 soldados estaban a sus órdenes en las montañas de los Picos de Europa. Su cuartel general o corte lo establece en Cangas de Onís, desde donde va a iniciar las acciones de castigo a las tropas musulmanas. Pelayo guió a sus hombres a una montaña mágica, el monte Auseva que será su refugio de Pelayo y sus irreductibles.
Según la crónica musulmana, Alqama se dirigió a Asturias con un ejército de 185.000 hombres, historiadores reducen la cifra a 20.000. Los musulmanes tenía la razón de la fuerza pero Pelayo tenía la razón de su tierra, de un linaje de 300 años de historia. Un enorme ejército de jinetes, arqueros, honderos se van acercando a Cangas.
En ese momento Pelayo recibe una visión, ve en el cielo una inmensa cruz bermeja, es el pendón perdido de los godos en Guadalete; y además se le aparece la Virgen y le anuncia que la victoria estará de su lado; después de esta visión, un ermitaño atestigua que la Virgen le entrega una cruz, una cruz confeccionada con las ramas de un roble, es la Cruz de la Victoria. Pelayo está convencido de su papel y decide presentar batalla.
Alqama recurre a la guerra psicológica, envía al traidor don Oppas como parlamentario para negociar con Pelayo. Don Oppas, anima a Pelayo a la rendición, a la entrega de las armas, ofreciéndole todo tipo de promesas. Le habla de lo bueno que son los musulmanes, le asegura que le devolverán sus tierras y posesiones, que con los musulmanes se vive bien. Según el rey Alfonso III, las palabras del traidor al caudillo, fueron estas:
“Escucha mi consejo y vuelve tu ánimo de tu decisión, ara que poseas muchos bienes y disfrutes del consorcio de los caldeos”
Pero afortunadamente, Pelayo ha cambiado y le asegura al ex-arzobispo de Toledo, que él ya no lucha por sus tierras, que no es una guerra por las posesiones, que es una guerra por la Fe . Está convencido que es una lucha por la Cruz, que él no va a ser gobernado por alguien que no asume la creencia de la Cruz.
Pelayo se preparó para resistir la embestida musulmana contra su cueva el 28 de mayo del año 722 , año 103 de la Hégira.
Pelayo toma a su ejército y se atrinchera en la Cova Dominica, en Covadonga. Los musulmanes inician los ataques, eran por los desfiladeros, Pelayo a desplegado a sus 300 guerreros godos. Los godos eran expertos en arcos y lanzamiento de piedras con ondas. Conocían el territorio perfectamente, atacaban en emboscada, se replegaban y volvían al ataque; no paraban, no permanecían fijos en el terreno.
Los sarracenos avanzan por aquellos estrechos desfiladeros y son blanco muy fácil de las piedras y flechas de los hombres de Pelayo. Los 300 de Pelayo están logrando, con sus medios parar a la mole de los 20.000 ismaelitas de Alqama. Cuenta la leyenda, que los hombres de Alqama lanzaban las flechas y piedras con las ondas, contra los hombres de Pelayo, y que por intercesión divina o por el cumplimiento las leyes de la física clásica, se volvieron contra aquellos que las lanzaron.
Los musulmanes estaban teniendo demasiadas bajas, y decidieron retroceder. En este momento, Pelayo lanzó un ataque desesperado desde la Cova Dominica. Los soldados de Pelayo saltaron como posesos sobre las fuerzas musulmanas. El espíritu combativo era enorme, los cristianos estaban determinados a la victoria; los musulmanes seguían retrocediendo por aquellos estrechos desfiladeros. Era imposible, no podía ser que 300 asnos salvajes hicieran retroceder a todo un cuerpo de ejército musulmán.
Alqama murió en el combate y Oppas, el cristiano traidor, que habló de paz a los rebeldes, fue hecho prisionero en el mismo campo de batalla. Los agarenos al ver muerto a su jefe, se dividieron y el pánico le obligó a huir desordenadamente.
La Victoria de los Irreductibles Astures 
La verdad es que Covadonga no fue una gran batalla, fue un encuentro, una refriega que tuvo un gran impacto en la moral de las fuerzas de resistencia al poder emergente. Esta victoria llenó de orgullo y seguridad a los de Pelayo y fue suficiente para iniciar un movimiento de resistencia al invasor. Los escritos árabes de época, reconocen que algo ocurrió en esas fechas en Covadonga.
Los hechos históricos confirma que los musulmanes, estando en las Galias, tuvieron que desviar importantes efectivos al norte de Hispania. Esto confirma que algo importante, algo grave estaba ocurriendo en estas fechas en Asturias. Esta rebelión alivió presión musulmana sobre la Septimania Francesa lo que sin duda tuvo consecuencias positivas para el continente europeo.
Aquellos irreductibles vascos, gallegos, astures, cumplieron haciendo bien su trabajo. Don Pelayo amplió tu territorio y consiguió ocupar la ciudad de León. Aquello fue el germen, el inicio del Reino Asturiano, desde Cangas de Onis, Pelayo permaneció durante muchos años luchando, era incansable, acudía a todos los frentes, estaba en primera línea junto a sus hombres, era frenético y no pudieron matarle.
En la crónica musulmana nos dicen que aquellos 300 fueron reducidos a 30, a 30 hombres y 10 mujeres, decían las crónicas musulmanes. 30 asnos, qué pueden hacer 30 asnos, no pueden causarnos ningún perjuicio. Pero la reconquista había comenzado. Hubo muchos muertos, prueba de ellos son los topónimos conservados hasta hoy, aludiendo a los montones de huesos que quedaron en los barrancos de los caminos y que siguen hoy encontrándose huesos de los invasores de España. 
Consecuencia de la Batalla de Covadonga
  Pelayo fue caudillo hasta su muerte en el 737, le sucedió su hijo Fávila, que gobernó sólo dos años, ya que en el 739 murió a causa del abrazo de un enorme oso. Después llegó Alfonso I, llamado el Católico, Alfonso era yerno de Pelayo, se había casado con su hija y fue un gran Rey. Alfonso I, le consideran los historiadores el primer rey del Reino de Asturias, Alfonso I el Católico. El Reino de Asturias se transformaría más tarde en el Reino de León.
En el año 1035, aparecería el Reino de Castilla. Durante esos siglos, inmensas luchas, sangrientas razias, interminables batallas, fue un larguísimo camino sin retorno al pasado de Guadalete. Finalmente todo se regeneró, aquel viejo y decadente reino visigodo se transformó, dolorosamente con el paso de los tiempos y en el 1482, estallaba con virulencia la última guerra de la Reconquista, la Guerra de Granada. Durante 10 años estuvieron combatiendo moros y cristianos en el reino Nazarí de Granada.
El 2 de enero de 1492, se ponía punto y final a la reconquista, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando tuvieron el honor de recibir de Boabdil las llaves de Granada.
 Después vino el descubrimiento de América y otras cosas más. Pero esta enorme empresa que duró 8 siglos, tuvo un inicio, un arranque, cuando en aquellas montañas perdidas se rebelaron 300 astures irreductibles. En Covadonga, en la Cova Dominica iniciaron su revuelta.......


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